2015 no fue uno más

En enero dejé una ciudad que me ha acogido durante 10 años por docenas de sitios distintos. Barcelona dio paso

a un ser mágico en la luz de Mojácar, al abrigo que siempre es Madrid y la hermana que gané allí hace años, a mis primos, a cuidar del hermano que tanto me ha cuidado, a un brazo que volvió a ser solo un brazo en enero,

al refugio de mi familia escogida en Murcia, a volver a Barcelona con mi familia catalana, a notar que ya era solo una visita en febrero,

a música electrónica en Padua, a libros y planes de viaje, a paseos interminables por una solitaria lengua de tierra entre dos mares en marzo,

al amor de mi abuela sin pedir nada a cambio, a largas jornadas caminando hacia Santiago, a montañas y árboles, a un encuentro inesperado en abril,

a música, a amigos, a sorpresas e idas y venidas por carretera, a amapolas en los arcenes, a acento portugués en mayo,

al amor junto a mi familia de Toulouse, al amor en un barco a medianoche en Venecia, al amor en las calles de París, a sabernos derrotados por caminos distintos, a una amarga despedida en junio,

a mi primera línea flotando en el mar, a imágenes submarinas, a Douglas Dare y Owen Pallett, a amargura en casa, a los rayos del sol en cuerpos desnudos en julio,

a tres mil kilómetros por carretera, a mi familia en Londres y a la magia en Normandía, al vino en Burdeos, a más mar e imágenes y sol en agosto,

a despedida, a vetusta morla, a seres mágicos en Nueva York, al otro lado, al oeste en septiembre,

a calor y frío en las interestatales, al rojo en Boston, al otoño en Québec, a una suerte inaudita con las personas, a sexo y Halloween en octubre,

al bosque y lo sobrenatural en Canadá, a los sueños rotos de Detroit, a visitas y a acento sureño, a la magia en todos los rincones de Nueva Orleans en noviembre,

a fuego en Centroamérica, a Pacífico, a volcanes y selva, a inseguridades y a correr libre, a las puestas de sol en diciembre.

Hoy se acaba el año y paro y miro atrás. Y luego cierro los ojos y os veo a todos ahí dentro, en un remolino alrededor de una dinamo que da energía e ilumina todas las posibilidades. Hoy sois todos esos sitios, todas las puertas, todos los puntos de vista. Hoy os tengo cerca en mi mapa interior y mañana seguiréis ahí. Mañana rodará el calendario y seguirán sin importar las coordenadas.

Nos vemos en 2016.

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